Es tan difícil hallar
algo atractivo para una lección de TDC como conseguir un buen
amigo. Aunque al empezar una clase los profesores pensemos que tenemos
un buen mensaje, la importancia de TDC a veces no es tan evidente para
nuestros alumnos. Quizá esa sea, en sí misma, una buena
lección para usar.
Como me propongo ser ejemplo y modelo de lo que enseño, he reflexionado
sobre la mejor forma de atraer la atención de mis alumnos. Creo
firmemente en el método socrático, y he tratado de responder
a muchas preguntas sobre esta cuestión: "¿Cómo
puedo conseguir que esta lección resulte relevante? ¿Qué
quieren oír los estudiantes? ¿Qué puedo hacer para
ilustrar mejor la importancia de TDC?"; y más directamente:
"¿Por qué querría alguien aprender esto?".
Dado que "el hombre es la medida de todas las cosas", quizá
la mejor manera de empezar un debate con los alumnos sobre la importancia
de TDC sea diciendo que es algo inventado. Alguien se sentó y
lo escribió. Y, en diversos momentos de la historia, otras personas
se sentaron a escribir sus respuestas a otras cuestiones complejas.
Por ejemplo, cualquier biblioteca que se precie contiene pilas de libros
sobre religión, relativismo y escepticismo, por mencionar apenas
un par de temas. Esos fueron intentos de algunas personas de darle sentido
al mundo.
TDC suele partir de la premisa de que el conocimiento se define como
una afirmación que es una creencia verdadera y justificada;
de ahí la conocida ecuación Conocimiento = JTB (siglas
en inglés de justified true belief). [Ed.: Esta es una
definición del conocimiento; hay otras.] Igual que otros sistemas
que intentan darle sentido al mundo, JTB es presentado como un supuesto
básico. Descartes postuló algo similar en su famoso enunciado:
"Pienso, luego existo". Einstein sostuvo: "Nada puede
viajar más rápido que la velocidad de la luz". Euclides
expuso sus conocidos axiomas para definir el punto, el plano y la línea.
También el estoicismo y el reduccionismo tienen principios centrales
y supuestos fundamentales. Todos los sistemas los tienen. Y, por supuesto,
están los principios religiosos del cristianismo, el budismo,
el islamismo, el hinduismo, etc., cada uno de los cuales contiene su
propio conjunto de supuestos básicos.
Esas afirmaciones, postulados, principios, preceptos y axiomas se presentan
como absolutos evidentes en cada uno de esos sistemas. Sin embargo,
cuando la premisa fundamental no se acepta como algo "dado",
se obtienen resultados fascinantes. Por ejemplo, la geometría
no euclidiana se basa en el contraaxioma al quinto postulado de Euclides;
es decir, que las paralelas sí se cruzan. (Cada vez que vueles
en avión, agradece en silencio a la persona que se dedicó
a pensar en el sistema de justificar el vuelo en línea recta
en un espacio curvo.) Un comentario interesante consiste en señalar
que los alumnos también pueden desarrollar un "sistema"
propio. ¡Quizá algún día en los colegios
de todo el mundo se enseñe robertismo, mariísmo o pedrismo!
(Para que esto resulte gracioso, simplemente di el nombre de cualquier
alumno de tu clase y agrégale el sufijo "-ismo".)
Una buena idea es decir a los alumnos que TDC es, a su manera, sólo
un intento más de responder a preguntas. Obviamente, no es la
única forma de hacerlo, e incluso es posible que no sea la mejor,
pero ofrece respuestas interesantes y útiles a cuestiones complejas.
La importancia de TDC se hace evidente, por ejemplo, cuando se plantean
a los alumnos preguntas como "¿Qué vas a decirle
a tu novio (o a tu novia) si te pide que le demuestres su amor acostándote
con él (o con ella)?" o "¿Qué le dirás
a tu mejor amigo en una fiesta si te dice que pruebes unas pequeñas
píldoras blancas?". Quizá los alumnos se sorprendan
al comprobar que pueden encontrar respuestas usando JTB.
Para simplificar, en el primer caso supondremos que el perseguidor
es el novio y la perseguida es la novia. Para convencerla de tener relaciones
sexuales, el novio podría decir que el amor debe tener un correlato
físico. Su silogismo hipotético podría ser:
Si me amas, te acostarás conmigo.
Dices que me amas.
Por lo tanto, te acostarás conmigo.
En este ejemplo, la novia a la que se está pidiendo que "demuestre"
su amor podría valerse de JTB para llegar a una respuesta. La
justificación incluiría pruebas, evidencias, hechos,
corroboración, testimonios, información, datos, fundamentos,
verificación, etc. La verdad podría incluir el
test de coherencia (la novia analizaría todo lo que ha aprendido
sobre el amor platónico), el test de correspondencia (la novia
analizaría si en realidad le dijo al novio que lo amaba) o quizá
el test pragmático (la novia evaluaría lo que sabe que
le sucedió a otras chicas que aceptaron hacerlo con sus novios).
De hecho, la novia podría valerse de los tres tests de la verdad.
La creencia involucraría sus sentimientos, sus emociones y sus
experiencias personales.
Después de aplicar JTB al problema, la novia llegaría
a una afirmación de conocimiento con un alto grado de certeza
y podría sentirse confiada en su respuesta. Quizá, entonces,
le diría a su novio algo así: "Lo lamento, pero tu
silogismo se basa en por lo menos una premisa falsa"; o, más
plausiblemente en el mundo contemporáneo, le gritaría:
"¡Vete a freír espárragos!".
Llegar a una afirmación de conocimiento y un juicio en consecuencia
empleando JTB exige una considerable cantidad de tiempo, esfuerzo e
investigación, y obviamente no siempre resulta posible. Si el
director de tu colegio llega hasta la puerta de tu aula y dice que hay
que evacuar el edificio de inmediato, no vas a recurrir a JTB: en una
emergencia, lo que se necesita es acción inmediata, no reflexión
e introspección. Del mismo modo, si vas a comprar una hamburguesa
no empezarás preguntándole al vendedor: "¿Te
lavaste las manos? ¿Estás resfriado? ¿Con qué
jabón lavan las ollas?". De hecho, preguntas como esas serían
consideradas sospechosas, y quizá pensarían que eres un
neurótico o un obsesivo con los detalles. En esas situaciones,
la mayoría de la gente simplemente acepta el producto que le
ofrecen y cree (¡o espera!) que esté en buenas condiciones.
En otras palabras, hay un tiempo y un lugar para usar JTB.
Es importante destacar esto ante los estudiantes. Una vez que entienden
que TDC contiene herramientas útiles, su relevancia para la vida
cotidiana se torna evidente. Una vez que entienden que hay un tiempo
y un lugar para usar JTB, pueden examinar diferentes situaciones. El
empleo de situaciones reales variadas en el aula permite al profesor
destacar la aplicabilidad de cualquier parte del curso de TDC. Como
resultado, ¡habrás logrado atraer la atención de
tus alumnos!
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